Lo mejor y lo peor de Nueva York

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Ir a Nueva York, al menos una vez en la vida, es algo que recomendamos a todo el mundo. Para nosotros, la primera vez fue en noviembre de 2017, y disfrutamos toda una semana en Manhattan. Tras el viaje, echamos la vista atrás y dijimos…¿Lo mejor y lo peor de Nueva York? Aquí te lo contamos.

Para Mireia, 2017 tenía que ser el año en que visitase Nueva York. Un antiguo profesor nuestro, nos comentó que a finales de verano lo iban a trasladar a la Gran Manzana. Aquello fue un subidón, inmediatamente buscamos los billetes de avión, y sin pensarlo, los compramos.

Nos alojamos en pleno Manhattan, a 100 metros del memorial a John Lennon, lo cual fue genial. El famoso Subway es el transporte más cómodo y rápido, porque las distancias andando son enormes.

En esta entrada os contamos todo lo que vimos esos días. Hoy lo que queremos es lo que nos pareció lo mejor y lo peor de NY:

Lo mejor

  • Cuando estuvimos por Manhattan nos encantó tener la sensación de que en todo momento estábamos en lugares familiares.  Realmente estábamos paseando por los mismos sitios por los que transcurren películas cómo Esencia de Mujer, Annie Hall o series como Friends. Moló muchísimo sentirse por momentos parte de una película. Una noche nos encontramos a Bruce Springsteen mientras hacíamos cola para entrar en un teatro en Broadway.
Bruce Springstein en Broadway
El bueno de Bruce
  • Nos temíamos que siendo Nueva York, tuviésemos que pasar horas en colas y para nada. Visitamos sitios cómo el MET (Museo metropolitano) o la Estatua de la Libertad sin esperar un minuto de colas. De hecho, cuando íbamos buscando para subir al Empire State, nos lo pasamos de largo porque en la puerta no había nadie.  Fue bastante absurdo y divertido pasar de largo uno de los edificios más famosos del mundo.
Selfie en la Estatua de la Libertad
Un soleado día de noviembre
  • Central Park, sin más. Un parque tan bien cuidado y de ese tamaño en quizá el lugar más edificado del mundo es increíble. Nosotros fuimos en pleno otoño y el colorido fue mágico. Las vistas en alguna de las explanadas impresionan. Ves árboles y verdor y tras ellos, rascacielos como si otra ciudad estuviese al otro lado.

Lo peor

  • ¿Qué le pasa a los americanos con los precios? No es que las cosas fuesen especialmente caras, pero que complicado nos resultó saber lo que costaban. Íbamos a una hamburguesería y si en la carta una hamburguesa costaba 18 dólares, luego tenías que sumarle el impuesto del estado y más tarde, la propina. Las dos cosas son obligatorias ¿no sería más sencillo poner en la carta lo que “de verdad” cuesta la hamburguesa?
Comida americana
Grasienta y deliciosa comida americana
  • Realmente entendimos por que la llaman “la ciudad que nunca duerme”. Todo el mundo va con prisas, las distancias son enormes y aún así  tienes la sensación de que debes ir a todas partes contrarreloj.  Resultó agotador seguir ese ritmo durante una semana, ¡no podemos imaginar lo que debe ser vivir con esa tensión durante una temporada larga! ¡De locos!
  • La segregación racial, dicho a las claras. No nos encontramos trabajando en hostelería alguien que no fuese extranjero (hispanos y más o negros). Entrabas en las zonas financieras y los blancos iban en traje mientras indios o negros limpiaban las oficinas. Es posible que se haya avanzado mucho en la igualdad de derechos, pero desde luego Nueva York es la demostración más clara de que aún queda mucho por hacer.

Con todas sus cosas buenas y malas, realmente Nueva York es probablemente la ciudad más diferente que hemos visto hasta ahora. no se parece en nada a cualquier otro lugar que hayamos visitado en Europa y nos encantaría volver para conocerla con más detalle.

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